Estudio por semanas

Echando un vistazo al calendario, he visto que faltan doce semanas para el examen del FCE y dieciséis hasta selectividad. Hola agobio. En esas mismas fechas deberían avisarme de cuándo tengo que exponer mi PFC. Tengo la sensación de que me queda un mundo por estudiar antes de que pasen estos tres meses y medio y esté libre de toda esta presión. Además, he comprobado que cuando estudias cosas tan distintas a la vez, es fácil perder la visión general de los avances que llevas: cuántos kanji debería saber a final de mes, qué temas de historia domino, cuál es la forma más rápida de aprender gramática, etc.

Ha pasado una semana desde que introduje inglés y una asignatura de selectividad en mi horario de estudio y, aunque han sido unos días un poco caóticos, he encontrado un método que me sirve. Estudio dos o tres materias cada tarde, desde que llego del trabajo hasta la hora de cenar. Por si fuera poco, la profesora de japonés ha anunciado que en dos semanas tendremos un examen. También toca prepararlo, aunque únicamente servirá para comprobar qué tal lo llevamos para el examen final en junio.

Creé este blog para registrar mis progresos y mis fallos a la hora de organizarme, y eso es lo que voy a publicar a partir de ahora. Llevaré una cuenta semanal de los estudios hasta mediados de junio. Para eso vamos a ver desde donde parto:

  • Todas las partes del proyecto funcionan por separado y tengo pendiente hacer una prueba completa antes de empezar a soldar. Además, llevo redactadas 35 páginas del documento que tengo que entregar.
  • Estoy estudiando el tema 31 de japonés. Para el examen debería aprender unos 60 kanji, repasar vocabulario y estudiar un tema más.
  • De inglés llevo un tema y medio del libro Complete First Certificate. También he estudiado vocabulario todos los días con un mazo compartido que encontré en la web de Anki.
  • Entre enero y diciembre estuve resumiendo los temas de geografía e historia del arte. He terminado de estudiar el primero de historia y no he empezado geografía.

Sé que es complicado, pero sé adonde quiero llegar, estoy motivada y cuando todo termine habrá merecido la pena todo este esfuerzo.
頑張ります!

Fotografía de Osamu Kaneko

¿En qué ando metida? Trabajando y estudiando y estudiando…

Es otoño y veo plantas rodadoras pasar por el blog. Sin apenas darme cuenta, llevo casi dos meses de clase en la EOI y la señora que enseña rápido y mal ha dado 6 temas como si nada.

Ya comenté que la profesora de este año es bastante mala y en su momento dije que no quería faltar a clase, pero no lo he conseguido. Tras dos clases dedicadas a que la profesora corrigiera redacciones mientras los estudiantes esperábamos, empecé a pensar que aprovecharía como mínimo igual de bien el tiempo mirando fijamente una pared. Se ve que mi paciencia tiene un límite y concretamente está en 6 horas de tomadura de pelo. Tampoco es que haya dejado de ir definitivamente, sólo falto días sueltos. Además se puede decir que transformo la desmotivación que me producen las clases en quedarme en casa y avanzar mis otros estudios en vez de perder el tiempo. Es un ciclo muy útil.

En realidad mis otros estudios no son “estudios” de forma literal. Llevo colgado el proyecto de fin de carrera como una losa desde hace dos años. Lo empecé cuando ya estaba trabajando, así que nunca he dedicado un tiempo exclusivo a adelantarlo. Hay muchas otras cosas que quiero hacer y no puedo por no haber terminado la carrera y no tener un título. Y es un fastidio. También sé de compañeros que empezaron a trabajar y se han olvidado del PFC y de las asignaturas que tenían pendientes. Siempre he tenido claro que no quería que me pasara algo así, por eso no lo he dejado de lado aunque avanzara como un caracol. De qué servirían tantos años y tantas horas dedicadas a sacarse una ingeniería si abandonase al llegar a la recta final…

Me siento orgullosa de ser capaz de llevar tantas cosas a la vez. Porque ni el estrés ni la falta de tiempo han podido conmigo hasta ahora. Tengo muchos planes en mente pero vendrán poco a poco. A veces me siento como una hormiga que nunca deja de esforzarse. Por ahora voy a centrarme en terminar algunos planes antes de empezar otros nuevos.

またね。

Fotografía de Leonardo Hwan

Dos semanas de clase

Por fin han empezado las clases de japonés. Tenía muchas ganas de empezar el curso y ha resultado más duro de lo que esperaba. Me está costando acostumbrarme a la nueva profesora y a su peculiar forma de “enseñar”.

Y lo escribo entre comillas porque lo que hace la profesora de este año no es enseñar, sino que parece más bien un maratón por acabar el temario. Por ejemplo, el primer día nos contó la forma simple con cuatro ejemplos en la pizarra, hicimos todos los ejercicios, el kaiwa y prácticamente terminó el tema. Todo ello con un acento horrible. Acabé con dolor de cabeza, sin entender nada y se me quitaron las ganas de ir a clase. No de estudiar japonés, claro, pero pensé que ir allí a perder el tiempo sin enterarme de lo que me estaban diciendo no servía de nada.

El segundo día fue parecido, así que dediqué el fin de semana a estudiar gramática, buscar ejemplos y hacer ejercicios. En resumen, estudié los temas por mi cuenta y adelanté a la profesora. Así que el lunes cuando fui a japonés por tercer día, estaba preparada. Sabía de qué me estaba hablando (y de qué no) y al final de la clase incluso explicó un poquito. ¡Una explicación de verdad! Por lo menos duró dos minutos.

Después de dos semanas tratando a esta profesora, sigo yendo a clase por costumbre y porque manda muchos ejercicios para entregar. Lo que son las clases en sí no merecen la pena y aprovecharía más esas horas estudiando en casa, pero si empiezo a faltar lo más seguro es que el japonés se pierda entre tantas cosas que tengo que hacer a diario y lo que menos quiero es dejarlo abandonado.

Cada profesor tiene su forma de dar clase pero a mí esta forma no me sirve y me va a dar más de un dolor de cabeza durante el curso. O quizás termine acostumbrándome y le pueda sacar algún provecho, ¿quién sabe?

Fotografía de tokyoform

Repaso de final de verano

Acabo de darme cuenta de que casi han pasado las vacaciones de verano y apenas he tocado japonés. Al terminar el curso, me propuse estudiar un poco cada día para no olvidar lo aprendido y avanzar un poco más. Ilusa de mí. Las primeras semanas lo hice bien: me miré el estilo informal y repasé lo que habíamos dado este año, pero poco a poco fui dejándolo. Como no quiero llegar al siguiente curso habiendo olvidado todo lo anterior, he organizado lo que voy a estudiar (teniendo en cuenta que mi EOI no ha publicado la fecha de comienzo de las clases):

  • Repasar cada día 10 kanjis de los 240 que hemos estudiado, tanto sus lecturas como el vocabulario en que aparecen.
  • Repasar un tema por día. Ésta es la parte más complicada porque tardaré un buen rato en repasar la gramática de cada tema y su vocabulario.

Sé que durante el día hay ratos muertos que puedo aprovechar para cumplir este plan. Si lo consigo hacer a diario, para mediados de septiembre habré repasado todo y con suerte podré avanzar algún tema antes de empezar las clases de nuevo. Motivación, ven a mí…

Progreso

17 de agosto: 30 kanjis, empiezo incumpliendo el reto.
18 de agosto: temas 1 y 2.
19 de agosto: tema 3.
20 de agosto: 10 kanjis (40 en total).
21 de agosto: – (¡vergüenza!)
22 de agosto: 13 kanjis (53 en total), temas 4 y 5.
23 de agosto: 12 kanjis (65 en total).

Fotografía de MIKI Yoshihito

Yo también juego…

Sí, yo también juego a Pokémon Go. Siempre me han gustado los RPGs de Pokémon y este nuevo juego ha llevado las capturas a otro nivel. ¿En qué consiste? El modo de juego es muy sencillo, un mapa sobre Google Maps nos muestra nuestra ubicación y la de los lugares donde podemos interactuar con la aplicación, que pueden ser de tres tipos:

  • Pokémon que tenemos a la vista y podemos capturar.
  • Pokeparadas en las que podemos conseguir objetos, como pokeballs o pociones.
  • Gimnasios donde combatir contra los pokémon de otros jugadores o entrenarnos.

Sencillo. Pokémon Go simplemente consiste en capturar, luchar y ganar experiencia.

Aun así la primera versión se lanzó con muchísimos bugs que hacían que la aplicación se bloquease constantemente. Durante la primera semana de juego tuve muchos problemas con Pokémon Go, ya que no me permitía iniciar sesión en mi cuenta cuando estaba conectada con datos. Si quería jugar tenía que abrir el juego en casa, conectada por wifi y después cambiar a datos. Y si en algún momento la aplicación fallaba y se cerraba (que era lo más normal), no podía volver a entrar hasta conectarme de nuevo por wifi. Después de reiniciar el móvil muchas veces y de desinstalar y volver a instalar el juego otras tantas, conseguí solucionarlo cuando me entretuve toda una tarde en poner el teléfono en modo fábrica.
Suena como la triste historia de mi vida, pero ahora que Pokémon Go me funciona perfectamente aprovecho muchos días para salir a pasear en busca de pokémon, paradas con cebo y gimnasios. Aprovechando las vacaciones y los viajes a día de hoy he capturado 93 pokémon.

PokÉmon capturados

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Iconos de GeoGavilanes

Por ahora he conseguido casi dos tercios (actualización a 23 de agosto: ¡111 pokémon capturados!) de la pokédex de Kanto, más algunas evoluciones que tengo preparadas. Iré actualizando la entrada según consiga nuevos pokémon. ¿Jugáis?